Para Zimmermann, es la versatilidad de los vestidos y los caftanes la que acompaña —y define— el movimiento del verano. Los vestidos blancos de espíritu bohemio, confeccionados con encajes, volantes y elaborados detalles bordados, combinan una feminidad etérea con una elegancia romántica, dos caras de una misma moneda.

La colección también presenta llamativas piezas protagonistas, entre ellas caftanes de seda estampados con motivos paisley y diseños ornamentales. Con mangas amplias y detalles de cuello con lazada, resultan perfectos para llevar abiertos sobre el bañador durante un día junto al mar, o cerrados para una cena junto al agua.


La paleta cromática refuerza el discurso de la colección High Summer 26. Los blancos marfil, los tonos neutros inspirados en la arena, los rojos vibrantes y los estampados inspirados en los paisajes mediterráneos se complementan con detalles artesanales presentes en toda la colección.

El resultado es un armario concebido para viajar, vivir y disfrutar del verano con una naturalidad y una facilidad absolutas.




